Hace unos días me perdí a propósito. Empezó como un accidente y lo continué por placer, tomé unos caminos que me mostraron una Caracas que no conocía, terminé dando vueltas en círculos y temí haberme salido mucho del camino. La rodilla me molestaba, pero mi orgullo me impedía regresar mis pasos hacia el área que conocía. Confieso que esperaba encontrar algo, no se qué, pero no lo encontré. Ahora, en mi casa, ando más perdida que antes y sigo esperando, siempre esperando.